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Demócratas controlarán la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos
Los demócratas consiguieron una serie de triunfos en las elecciones de medio término que trascienden el cambio de mayorías en el Congreso y dibujan un nuevo escenario político en los Estados Unidos, desde la conquista de Texas, uno de los grandes bastiones republicanos, hasta la derrota de Susan Collins en Maine.
La llegada de Abdul El-Sayed al Senado por Michigan también da cuenta de unos resultados que marcan hitos históricos en materia de representación y abren un debate sobre el rumbo ideológico del partido gobernante de cara a 2028.
En 2024, los republicanos obtuvieron la mayoría en 31 de los 50 estados del país, con sus mayores victorias en Wyoming (72,3 %), Virginia Occidental (70,1 %), Dakota del Norte (67,5 %), Idaho (66,8 %) y Oklahoma (66,1 %).
Mientras tanto, los demócratas ganaron en 19 estados, así como en la capital, Washington D.C., donde obtuvieron el 92,4 % de los votos, seguido de Vermont (64,3 %), Maryland (61,5 %), Massachusetts (61,2 %) y Hawái (60,6 %).
La victoria de Gina Hinojosa en Texas constituye uno de los resultados más sorprendentes y simbólicos de estas elecciones de medio término, apunta un informe de France 24.
La demócrata derrotó al gobernador republicano Greg Abbott, que aspiraba a un cuarto mandato, y se convertirá en la primera mujer latina en ocupar la jefatura del estado, constató la Agencia Noticias Argentinas.
Su triunfo supone, además, el regreso de un demócrata a la gobernación texana por primera vez desde Ann Richards, en la década de 1990.
El resultado tiene una dimensión que va mucho más allá de la política estatal: Texas fue durante décadas uno de los pilares electorales del Partido Republicano, tanto por su peso demográfico como por su importancia en las elecciones presidenciales.
Que los demócratas hayan conseguido arrebatar la gobernación a una figura tan vinculada al presidente, Donald Trump, pone en cuestión la solidez de ese bastión y alimenta las expectativas de quienes llevan años pronosticando que los cambios demográficos del estado terminarían por traducirse en una transformación de su mapa político.
Hinojosa, legisladora estatal de 52 años y representante de un distrito progresista de Austin desde 2017, no partía como favorita.
Frente a ella estaba Abbott, que había ganado sus anteriores contiendas por márgenes de dos dígitos y contaba con una maquinaria electoral considerable.
En California, el demócrata Xavier Becerra se impuso al republicano Steve Hilton y sucederá a Gavin Newsom al frente del estado más poblado del país.
Su elección garantiza la continuidad del control demócrata en un territorio que lleva 16 años votando por candidatos de ese partido en las elecciones estatales y que se convirtió en uno de los principales contrapoderes políticos frente a Donald Trump.
El triunfo tiene también un significado histórico en términos de representación: Becerra será el primer gobernador latino de California desde finales del siglo XIX, una circunstancia especialmente relevante en un estado donde la población latina constituye una parte central de su composición demográfica, económica y electoral.
Nacido en Sacramento, es hijo de una madre originaria de México y de un padre nacido en California que creció en ese país. Durante la campaña, hizo de sus raíces familiares y de su experiencia como hijo de inmigrantes una parte importante de su mensaje.
Su victoria se apoya, sobre todo, en una trayectoria de más de 35 años en la vida pública; fue congresista, fiscal general de California y secretario de Salud durante la Administración de Joe Biden.
Frente a él, Hilton, antiguo presentador de Fox News y asesor del ex primer ministro británico David Cameron, no había ocupado anteriormente un cargo de elección popular.
La elección de Abdul El-Sayed como senador por Michigan supone otro de los hitos más significativos de la noche electoral.
El demócrata progresista derrotó al republicano Mike Rogers en una contienda especialmente disputada por un escaño que quedó vacante tras la decisión del senador Gary Peters de no presentarse a la reelección.
Además, a la luz del resultado, El-Sayed se convertirá en el primer senador musulmán de Estados Unidos.
Hijo de inmigrantes egipcios y antiguo responsable de salud pública, El-Sayed llega al Senado sin haber ocupado previamente un cargo de elección popular.
Su trayectoria electoral había estado marcada por una derrota contundente en las primarias demócratas para gobernador de Michigan ocho años atrás.
Ahora, su victoria en uno de los estados pendulares más importantes del país representa un impulso considerable para el sector progresista del Partido Demócrata.
Su campaña se articuló alrededor de una agenda ambiciosa, con la propuesta de establecer un sistema de cobertura sanitaria universal, conocido como “Medicare para todos”, como uno de sus principales ejes.
La iniciativa plantea sustituir el actual sistema mixto de seguros públicos y privados por un modelo de pagador único administrado por el Gobierno.
También defendió limitar la influencia del dinero externo en las elecciones y adoptó una posición muy crítica con el Gobierno israelí.
La derrota de Susan Collins frente al demócrata Troy Jackson supone una de las victorias más importantes para el partido en su esfuerzo por ampliar su presencia en el Senado.
Collins, de 73 años, era considerada una de las republicanas más vulnerables de estas elecciones, pero su trayectoria de tres décadas en Washington y su capacidad para resistir contiendas difíciles la habían convertido en una figura especialmente conocida en Maine.
Jackson, de 58 años y antiguo presidente del Senado estatal, logró imponerse pese a haberse incorporado tarde a la carrera.
Su candidatura se consolidó en julio, cuando sustituyó a Graham Platner después de que este anunciara que abandonaba la contienda.
Jackson había intentado inicialmente conseguir la nominación demócrata para gobernador, pero terminó asumiendo el desafío de competir por el escaño federal en una campaña que tuvo poco más de cien días para darse a conocer entre los votantes.
Jackson procede del condado rural de Aroostook, una de las zonas más pobres del estado, y comenzó a trabajar como leñador a los 19 años.
Su entrada en la política estuvo vinculada a una protesta de trabajadores forestales a finales de los años noventa, cuando encabezó un bloqueo en la frontera entre Maine y Quebec contra la contratación de trabajadores canadienses que, según los manifestantes, presionaba los salarios a la baja.
Después de casi dos décadas en la Cámara de Representantes estatal, llegó a presidir el Senado de Maine.


